ELPAIS.com - Sección Cultura

18 junio 2010

Libros recomendados

Verano 2010.....Libros recomendados


El cuarteto de Alejandría (Comenzar con Justine) .......de Lawrence Durrell
El Gato ............................................................................de George Simenon
Verano .............................................................................de J. M. Coetzee
Rebelión en la granja ......................................................de Orwell
Ada o el ardor ..................................................................de Nabokov
El crimen del padre Amaro .............................................de Eça de Queiroz
Si el corazón pensara ......................................................de A. Rodriguez Almodovar
El gatopardo ....................................................................de Lampedusa
Temblor del cielo ............................................................de Vicente Huidobro
Hotel Almirante ..............................................................de Marta Rivera de la Cruz
Altazor .............................................................................de Vicente Huidobro
A la caza del viento .........................................................de Claire Goll
Desierto ...........................................................................de J.M. Le Clezio

17 comentarios:

BERCARFER dijo...

LA SONRISA ETRUSCA (JOSE LUIS SAMPEDRO)
¡Qué buen libro!
¡Qué bonita historia!
¡Qué entrañable protagonista!
¡Qué dulcísima historia de amor! ¡HISTORIA DE AMORES! Así en plural y
mayúsculas.
Roncote Salvatore, o Bruno, es un señor mayor –en ningún momento de la obra define
la edad- que viaja del sur de Italia –Roccasera- a Milán, para pasar con su hijo y nuera,
la última etapa de su vida –está enfermo grave de cáncer y quieren que lo trate una
eminencia médica del norte-. A la mitad del viaje hace una parada en un museo de
Roma y contempla una obra de arte: dos etruscos sobre su tumba con una sonrisa
serena, como sobreponiéndose a la muerte, como si ésta no fuera tan importante. Esta
escena, que da título a la novela, será la que recoja el significado fundamental de la
misma.
Precisamente es esta sonrisa la que acompaña a Bruno durante toda la novela, como
signo de un sentido del humor sencillo, un contrariar las normas de los hijos, las
costumbres, los hábitos de vida milaneses, etc., y un afán por reírse de todo, incluso
viendo cerquísima su propia tumba –los médicos le dan pocos meses-. Sólo por esto ya
merece la pena la lectura, por la lección de fortaleza que nos ofrece, de cómo el ser
humano se puede sobreponer a todo con disposición, a todo incluso a la enfermedad
terminal. Pero para apoyar toda esta temática, el autor introduce la entrañable y preciosa
historia de amor: el amor incondicional hacia Brunettino, el nietecito que un día
encuentra en la pequeña alcobita y que, instantáneamente, como un rayo fulminante,
atrapa su alma y su corazón.
Conforme avanzamos, experimentamos la transformación que sólo el amor verdadero
puede producir. Una transformación total y absoluta, desde el fondo de la existencia,
desde la que una persona es capaz de renunciar a su esencia por favorecer la de la
persona amada. Y así es como Bruno no tiene ya más vida, ni más preocupación que
cuidar del bebé, de evitar que los padres lo maleduquen con las rígidas normas norteñas,
de darle amor, cariño, acogida en las noches oscuras y de soledad. Y con este afán, irá
sobreponiéndose a todo y encontrando las razones para mantenerse vivo y pedirle a
Dios que le prolongue la existencia. Al mismo tiempo, en paralelo, el autor introduce
otra historia que utiliza para reflexionar sobre el amor y las intensidades y calidades
diferentes que éste puede adquirir, sea en la juventud inmadura, que en la vida adulta y
conformada. Y precisamente Bruno reflexiona sobre lo que las mujeres significaban
para él y lo que son ahora: cómo conceptos como sexo y deseo evolucionan a ternura,
compasión, etc.
A toda esta temática maravillosa y enriquecedora, se une la capacidad literaria excelente
de Sampedro. Incluso me atrevería a decir que este librito es una GRAN OBRITA DE
ARTE. El propio autor lo dice en su presentación: ¡cómo se pueden expresar tantas
emociones con un sistema de signos como son las letras!, capacidad mágica que él –
insuperablemente diría yo- consigue. No le sobra ni falta nada. El vocabulario es
exquisito, la construcción de las frases perfectas, la sintaxis adecuada, los párrafos
siempre proporcionados a la intensidad que expresan. Lo dicho, UNA AUTÉNTICA OBRA DE ARTE

Rafael dijo...

“Que veinte años no es nada” de Marta Rivera de la Cruz.
Precioso relato de vidas entrecruzadas, de hadas madrinas, de cientos de personajes, de pueblos húmedos, de sedentarios y de nómadas que se arraigan al calor de paredes que cobijan, de rumores, del abanico de diferencias sociales y de España profunda.
Y como hilo conductor, de ese gran relato de vidas ajenas, está el amor de una joven, Luisa del Amo, por un escritor, Cósimo Herrera, obsesionado aspirante a premio Nóbel, solitario y despechado, veinte años mayor que ella. El amor la conduce a los libros, al conocimiento profundo del amado al que se acerca paso a paso, para acercarlo también a él, a ritmo de tango, para terminar recordándole que los años, la diferencia de edad, nunca es un estorbo. “Al contrario. Son la excusa que usamos para no hacer aquellas cosas de las que no somos capaces”. Con el amor también llega el premio.
Un bombón de libro.
Una deliciosa novela que deja el gusto por seguir leyéndola.

Anónimo dijo...

¿Por que no leer a Juan Ramon Jimenez?.
CUANDO YO ERA EL NIÑO DIOS.
Cuando yo era niñodios, era Moguer, ese pueblo,una blanca maravilla; la luz con el tiempo dentro.
Cada casa era palacio y catedral cada templo;
Estaba todo en su sitio, lo de la tierra y el cielo;
y por esas viñas verdes saltaba yo con mi perro,alegre como las nuves,como los vientos lijeros, creyendo que el horizonte era la raya del termino.
Recuerdo luego que un dia en que volvi yo a mi pueblo
despues del primer faltar , me parecio un cementerio.
Las casas no eran palacios ni catedrales los templos y en todas partes reinaban la soledad y el cilencio.
Yo me sentia muy chico, hormiguita de desierto. Con Concha la Mandadera, toda de negro con negro,que bajo el torrido sol y por la calle de enmedio iba tirando doblada del niñodios y su perro:El niño todo metido en hondo ensimismamiento, el perro considerandolo con aprobacion y esmero.¡Que tiempo el tiempo!¿Se fue con el niño huyendo?¡Y quien pudiera no caer, no, no,no caer de viejo:ser de nuevo el alba pura, vivir con el tiempo entero,morir siendo el niñodios en mi Moguer, este pueblo!.

Rafael dijo...

Ruego a este/a amable comentarista anonimo, que se debe identificar para poder dirigirnos al mismo de una manera personal. No es necesario poner una identidad real pero al menos un nombre o seudónimo. Gracias de cualquier manera por tu comentario.

ANTONIA dijo...

ANGELA BECERRA(EL PENULTIMO SUEÑO)
Un libro enternecedor.Una historia de amor que vence todos los obstculos.Un canto a los sentimientos por encima de los intereses y las normas.
(Cuando sientas que el alma te aletee por el cuerpo buscando una salida, cuando el corazon cabalgue en tu garganta y te ahogue la alegria, cuando te invada la certeza de estar vivo y de ser especial, es que has encontrado el amor.

Paca dijo...

Sí, que es un libro precioso, Antonia, de los que ha escrito es mi preferido. Sólo las dos primeras páginas y la escena que describe merece leerlo, cuando las lees sabes que te va a dar igual el porqué de ese gran secreto o como empezó esa historia, ya estás llena. Me alegro mucho que hayas disfrutado con él, es un torbellino de emociones tiernas, es una historia de amor entre mayores, es hondo, es intenso. Después de leer a Ángela Becerra cambia muchas cosas en nosotros. Ella sabe escribir con una ternura soplada desde el alma, sabe desempolvar sentimientos que teníamos guardados en baúles viejos, sabe que la vida es una suma de mieles y hieles, sabe mucho de sentires y pesares. Ya nunca vamos, solamente a llorar, no, no, serán cascadas de ilusiones derramadas y las lágrimas se llamarán pequeñas esferas salinas. Las angustias se convertirán en socavones que van vaciando en alma y nos sentiremos ensopados de tristezas. Si encontramos un amor, siempre será un ladrón de besos, sensaciones y tactos, tendrá los ojos empapados de musgo húmedo y nos amará casi hasta el colmo. Son libros que nos recuerdan como amar, como sentir, hay fragmentos que rebosan de una sensualidad muy especial, magnética, conmovedora, apasionada, inocente o lujuriosa. Entiende de fenómenos atmosféricos porque sus lluvias son intensas y traen siempre barro o sapos. Es capaz de provocar un bonito viento que agiten las hojas, que pare el mundo, solo con que te den un beso en una playa, o puede vestirte de nieve y congelar tu corazón. Ella me enseñó que no debo ir por ahí matando sentires, sino sintiendo, de la necesidad de limpiarme de dolores, que las cosas que se tienen se disfrutan y si no se tienen no se echan en falta y que solo quedamos vivos en las cosas que dejamos. Puede que no sean grandes novelas pero sí, son mágicos rumiaderos de sentires. Hace tiempo que Ángela Becerra está callada, la supongo indagando en las emociones del ser humano e inventando palabras, para luego hacernos bonitos regalos envueltos en lindas historias.

Rafael dijo...

EL PENULTIMO SUEÑO
Gracias Antonia por tu recomendación.
Ya la habia recomendado Paca y no la habia conseguido en la biblioteca. Después de tus palabras fui a comprarlo. Me ha parecido una obra extraordinaria por su sensibilidad; un autentico canto a los sentimientos, literatura del alma, lenguaje del espiritu, palabras y frases que por ellas mismas suponen una exaltación de sentimientos como la dicha, el dolor, la esperanza o el amor. Pura magia que nos hace vivir como ese "pianista de olas" vio bajar a su "niña del agua" vestida de viento, ingrávida, bañada de atardecer dorado y alegría.
Pura poesía y ensueño.
Gracias a quienes la habeis recomendado y Angela Becerra por habernos hecho disfrutarla

Rafael dijo...

El edificio Yacobian es una novela recomendada por nuestra amiga Paca.
Solamente pongo el titulo y un enlace a una crítica aparecida en la sección cultural de El Pais en Mayo 2007.
Me quedo con:
La visión que ofrece El edificio Yacobián es dura y hasta sórdida. "Así es, pero muy a menudo en mi país la realidad no es agradable". Sorprende la agitada vida sexual de los personajes. "No sólo en Egipto", ríe el novelista, "la gente es así en todas partes, el sexo se usa para muchas cosas aparte del placer, es esencial para la gente y por tanto lo es también para el novelista". Hombre, para serle sincero, creíamos que eran más mojigatos: la religiosidad, el obligado decoro de las mujeres. "Eso es culpa de la mirada turística. Siempre hay una diferencia entre la imagen y la realidad en una dictadura. En una dictadura siempre se ofrece una imagen gris e hipócrita. Sólo en democracia puede mostrar la gente su imagen real. No es un problema del carácter egipcio, sino de las sociedades árabes bajo dictaduras". Al Aswany utiliza con soltura la palabra dictadura. "¿Le sorprende? Democracia no es un adjetivo como belleza para una mujer. La hay o no la hay. Existe un criterio muy determinado para decir si un régimen es democrático o no. Si hay elecciones libres, respeto a los derechos humanos, si no hay detenidos sin juicio... Aplique estas condiciones a Egipto y saque consecuencias".

Paca dijo...

Más que una recomendación, os hice participes de mi pequeño homenaje al Edificio en el que me había alojado este verano. Estuve unos días en El Cairo, con intención de conocer sus últimos años de historia, sin buscar en libros ni documentos, no, no, preferí alquilar un chiquito cuarto en una azotea. Me mudé a una de las avenidas más importantes de la ciudad. Un edificio impresionante, con una azotea llena de vida, que alberga cincuenta pequeños trasteros que se alquilan como viviendas. Quizás sea la mejor manera de conocer un país lleno de contrastes, y quizás sea un lugar disfrazado de tabúes.
Llevamos a la sociedad egipcia al internista y le hacemos una radiografía, en la se rompe ese disfraz y detalla sin tapujos la corrupción, el sexo, la represión policial, la miseria, el fanatismo y la hipocresía moral y religiosa. A veces la realidad no es agradable, claro que no, solo es soportable. Así lo viven la mayoría de los vecinos de esta azotea, que brilla solo por el enorme aliento que respira. Todo es un latir, en el que existe más ternura que amargura.
Es un verdadero placer compartir sus vidas unos días, viviendo con ellos, en uno de esos pisitos de dos metros cuadrados con paredes y puertas de metal, donde la vida se hace más, fuera que dentro, donde corren niños y gallinas por la azotea, donde los hombres fuman narguiles y charlan en las noches calurosas.
Todo no es lo que parece.
Pasar unos días en la calle Suleimán Pacha, en la azotea del edificio Yacobián es como aceptar la invitación de algún vecino de 13Rue del Percebe, pero en serio. Yo me quedo con la única historia de color de la azotea, una historia de verdadero e increíble amor, una historia de “La vie en rose”, con música de Edith Piaf. Busayna pensó que lo que estaba sucediendo entre ella y Zaky Bey era algo extraño e inesperado. En su interior quería escapar del amor que sentía. Pero deseaba quedarse con él para siempre, cuidarle, respetarle; ¡Cómo le gustaba su cara de anciano cuando le escuchaba atentamente, le contaba sus historias y le hablaba bajito! Los sentimientos hacía él habían ido creciendo en fuerza hasta aquella mañana en que descubrió que le amaba. Antes de dormir recordaba lo que habían hecho, sonreía y le invadía un torrente de ternura. Zaky Bey, con sus setenta y cinco años, no podía creer que Alá le tuviera guardado este abrigo, reían juntos porque él quería vivir otros treinta, le hacían falta. Le hacían falta para seguir sintiendo el cuerpo de ella ardiendo de deseo bajo el suyo. Le hacían falta para hacer el amor en el cuartito de la azotea o simplemente quedarse tumbados, contemplando sus rostros. Le hacían mucha falta, pero a veces se necesita muy poco para ser feliz, solo hablar en susurros para ahuyentar la tristeza y no esperar el final. Gracias Busayna, por contarme tu historia de amor, tan maravillosa. Él prometió llevarte a París, mientras escuchabais la canción, él te la contaba porque tú no sabías francés. ¡¡Buen viaje, a los dos!!
Bellísima novela, el autor, al escribirla, ha provocado un terremoto social y literario en El Cairo. Y en mí, ha dejado un bonito recuerdo de este paso por la azotea, me ha regalado un puñado de vidas amigas a las que podré saludar y unos emotivos recuerdos al sentirme invitada a la boda de Busayna y Zaky Bey, de vivir con ellos esos momentos mágicos, ver esos ojos cansados, de enamorado mirar a la novia. Fue una tormenta clara y espontánea de amor compartido que nunca olvidaré. Un prodigioso lugar.



bertferca dijo...

Ahora me veo obligada a leer el Edificio Yacobian, porque después de esta descripción tan buena de la obra, quien se resiste.
Aunque no haya querido referirse mucho a la política, al tratar la vida de los ciudadanos siempre se refleja.Como dice el autor, en una dictadura, la gente es hipócrita y se tiene que esconder, no se atreven a demostrar lo que sienten.

Chari dijo...

Chari nos ha dejado esta recomendación de Niebla de Don Miguel de Unamuno.
Esta obra la he leido recientemente y me ha impresionado, por lo que quiero compartirlo con vosotros.
A continuación transcribo un parrafo:
No quiere usted dejarme ser yo, salir de la niebla,vivir,vivir,vivir,verme,oirme,tocarme,sentirme,dolerme serme;¿conque no lo quiere?¿conque he de morir siendo ente de ficción?Pués bien mi señor creador don Miguel,también usted se morirá, también usted, y se volverá a la nada de la que salió...!¡Dios dejará de soñarle!¡Se morirá vd.,sí,se morirá aunque no quiera y se moriran todos los que leyeron mi historia,todos,todos, sin quedar ni uno.Os lo digo yo Augusto Pérez ente de ficción como vosotros.
Chari

Rafael dijo...

EL EDIFICIO YACOBIAN
Solo trato de confirmar lo dicho en otros comentarios. Es la lección de anatomía de una sociedad donde el fanatismo, la corrupción política y social, el trapicheo económico, la relajación de costumbres, el abuso sobre mujeres necesitadas, la mentira y la falsedad religiosa convive con la piedad, el amor, la ternura y la alegría de unos personajes fabricados para ser queridos o despreciados, nunca dejan indiferente.
La novela es la cara y la cruz de la sociedad cairota pero, que con ligeras modificaciones, puede trasladarse a cualquier otra parte.
Los personajes centrales, Busayna y Zaky Bey, nos regalan unos momentos de lectura tan amena que se desea no acabar.
Alaa Al Aswany mezcla a personajes de distintas escalas sociales, los desnuda y nos enseña como con un lenguaje exquisito se puede mostrar todas las miserias, pasiones y debilidades de la sociedad del Egipto actual.

Rafael dijo...

EL VANO AYER de Isaac Rosa
Blog del autor:
http://isaacrosa.blogspot.com/
http://blogs.publico.es/trabajarcansa/

Este joven escritor Sevillano construye una novela atrevida por su formato (la novela en marcha) y por su contenido. Partiendo de unos hechos ocurridos durante los años sesenta en el contexto de la agitación universitaria, entabla un permanente diálogo entre autor y lector sobre las posibles variantes de los hechos ya vistos desde los opresores o desde los oprimidos de forma que llama la atención sobre la trampa de considerar la época de modo sentimental y que induzca al error y “…se diria que militar en el antifranquismo fue hasta divertido” (N. Sartorius). Considera que una memoria, de la época, un tanto vana anula responsabilidades y la posibilidad de rectificar.
A. Machado en su “El mañana efímero” dice “…El vano ayer engendrará un mañana vacío y ¡por fortuna! pasajero”.
Una didáctica y gran novela.

Antonia dijo...

Creo que Antonio Machado bien se merece un comentario en nuestro blog, que haga referencia a los 70 años de su muerte.

Anoche soñe que oia
a Dios, gritandome¡Alerta!
Luego era Dios quien dormia
y yo gritaba ¡Despierta!

ANTONIO MACHADO.

Rafael dijo...

Y ¿por qué no este otro?

Anoche cuando dormía
soñé, ¡bendita ilusiòn!,
que un sol ardiente lucía
dentro de mi corazòn.
Era ardiente porque daba
calores de rojo hogar,
y era sol porque alumbraba
y porque hacía llorar.

Gracias Antonia por recordarnos que le debíamos este hueco a nuestro gran poeta.

Paca dijo...

Antonia, muchas gracias por ser la voz de nuestro Pepito Grillo, todos le debemos mucho a Machado. Ahí pongo mi granito de arena, para un ratito de recuerdo.

Hastío
Pasan las horas de hastío
por la estancia familiar
el amplio cuarto sombrío
donde yo empecé a soñar.
Del reloj arrinconado,
que en la penumbra clarea,
el tictac acompasado
odiosamente golpea.
Dice la monotonía
del agua clara al caer:
un día es como otro día;
hoy es lo mismo que ayer.
Cae la tarde. El viento agita
el parque mustio y dorado...
¡Qué largamente ha llorado
toda la fronda marchita!

Anónimo dijo...

QUIERO RECOMENDAR ESTE POEMA

I
¿Para quién escribo?, me preguntaba el cronista,
El periodista o simplemente el curioso.

No escribo para el señor de la estirada chaqueta, ni para
Su bigote enfadado, ni siquiera para su alzado índice
Admonitorio entre las tristes ondas de música.

Tampoco para el carruaje, ni para su oculta señora
(Entre vidrios, como un rayo frío, el brillo de los impertinentes).

Escribo acaso para los que no me leen. Esa mujer que
Corre por la calle como si fuera abrir las puertas a la aurora.
O ese viejo que se aduerme en el banco de esa plaza
Chiquita, mientras el sol poniente con amor le toma,
Le rodea y le deslíe suavemente en sus luces.

Para todos los que no me leen, los que no se cuidan
De mí, pero de mí se cuidan (aunque me ignoran).

Esa niña que al pasar me mira, compañera de mi aventura,
Viviendo en el mundo.

Y esa vieja que sentada a su puerta ha visto vida,
Paridora de muchas vidas, y manos cansadas.

Escribo para el enamorado; para el que pasó con su
Angustia en los ojos; para el que le oyó; para el que
Al pasar no miró; para el que finalmente cayó cuando
Preguntó y no le oyeron.

Para todos escribo. Para los que no me leen sobre todo
Escribo. Uno a uno, y la muchedumbre. Y para los
Pechos y para las bocas y para los oídos donde, sin
Oírme,
Está mi palabra.
©Vicente Aleixandre