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22 junio 2016

"Por el camino de Swann" de Marcel Proust (Part 1ª En busca del tiempo perdido)

Marcel Proust. (1871-1922)
Proust nació en una familia acomodada y cultivada (su padre era un médico de renombre internacional y su madre una mujer judía muy culta) y siempre estuvieron cubiertas sus necesidades materiales durante toda su corta vida. Fue un niño hiperprotegido por una notoria fragilidad de salud, estado que lo acompañaría durante el resto de su vida, generalmente en forma de ataques de asma, hasta sus últimos años de encierro y su temprana muerte a los cincuenta y un años.
Ya de joven comenzó a frecuentar los salones aristocráticos, lo que le permitió conocer a toda clase de literatos y artistas y, al mismo tiempo, le valió una fama de snob sobre la que André Gide, escritor y editor de la Nouvelle Revue Française, se fundaría más tarde para rechazar el manuscrito de À la recherche... casi sin leerlo.1 Se sirvió de la fortuna familiar para vivir sin trabajar y dedicarse a escribir, aunque sin ningún éxito por más de veinte años; en ese tiempo, sólo consiguió escribir una novela que nunca concluyó y que no publicó, además de artículos y traducciones que no recibieron demasiada atención.
El estilo literario
En general la obra de Proust posee un estilo literario muy característico e inconfundible, influido por el impresionismo y con marcado carácter simbolista. Domina un tipo de descripción atomizada y narrativamente recurre a un tempo lento y moroso, de párrafo amplio y complejo; su manera de abordar cualquier cuestión es siempre indirecta, en espiral.
Huyendo del realismo artístico y sus excesos naturalistas, Marcel Proust mostrará su transfiguración de la realidad por medio de distintas formas de subjetivismo, como por ejemplo la forma imaginativa de tratar el tiempo y sus observaciones y descripciones impresionistas, pero todas estas técnicas quedan resguardadas a la sombra de la principal característica de la obra de Proust: el fluir proteico de la conciencia, reducida a la durée bergsoniana.
Proust hace uso del monólogo indirecto, el cual supone la presencia de un narrador omnisciente que presenta pensamientos no articulados por la palabra y regularmente conduce al lector a través de una estructura episódica que también es una modificación de la clásica estructura tradicional, por dos razones: por el uso de la analepsis o flashback y por su especial contenido temático. El contenido de la novela no es lineal, y solo reduciéndolo a la caricatura puede denominarse argumental, porque no narra sucesos, como en la escuela tradicional, sino el efecto que producen en la sensibilidad, el pensamiento, la imaginación y la memoria. La obra de Proust presenta también diálogos simultáneos que suceden en un mismo tiempo-espacio.
Los cambios de narración, de lugar, de tiempo, de perspectiva y de narrador, hechos a partir de recuerdos, ofrecen una impresión especial. La novela proustiana posee un tiempo psicológico, manipulado por el narrador.

Varios ejes estructuran la obra, entre los cuales destacan:
El amor y los celos, ilustrados especialmente en la relación entre Swann y Odette.
El arte en todas sus formas: pintura, música, literatura, teatro, arquitectura, escultura.
La condición existencial y la subjetividad esencial que la constituye
Las relaciones entre tiempo y memoria.
Los distintos ámbitos y esferas sociales que contrastan entre sí, como la familia y los amigos, la ciudad y el pueblo, los salones burgueses y los aristocráticos.
La homosexualidad, tema tratado en varios personajes.
Proust ofrece un gran panorama de la decadencia de la nobleza francesa a fines del siglo XIX, pero también salva mediante la riqueza imaginativa de su memoria para la posteridad ese modo de vida.

Por el camino de Swann es el primer volumen, publicado en 1913, de los siete que componen En busca del tiempo perdido, la gran obra de Marcel Proust.
El volumen está compuesto de tres partes (Combray, Un amor de Swann y Nombre de país: el nombre), contiene ya todos los núcleos temáticos y formales esenciales de la escritura prustiana, a saber: la recuperación poética de lugares y anécdotas de la infancia y la juventud del protagonista, Marcel; las reflexiones en torno a la propia literatura y, también, en torno al arte en general y la enunciación, a partir de las anécdotas particulares vividas por los distintos personajes y por el protagonista, de leyes psicológicas o verdades generales sobre la naturaleza humana (sobre, por ejemplo, el amor, los celos, la pérdida del ser amado, la subjetividad de la percepción individual, etc.)
La primera parte de este volumen contiene el célebre episodio de la magdalena mojada en el té caliente por el protagonista. Este episodio contiene en su totalidad la teoría proustiana sobre el espacio, el tiempo y la cuyos resortes, según Proust, sólo se ponen en funcionamiento a través de los sentidos más primarios, siendo en esta experiencia el individuo un sujeto absolutamente pasivo y siendo la naturaleza de los recuerdos involuntarios que de ella se derivan absolutamente auténtica, objetiva y procuradora de felicidad y plenitud, en tanto en cuanto dichos recuerdos se hallan desprovistos de la subjetividad engañosa que caracteriza nuestras percepciones cotidianas en sociedad.
Asimismo, cabe destacar de este volumen el peculiar personaje de Charles Swann, que se erige en paradigma universal de la experiencia amorosa (indisoluble, aquí, del sufrimiento, de la mentira y de los celos), gracias a la doble labor de introspección y generalización psicológica que es ejercida de forma constante por el peculiar narrador de la novela.